Cómo hablar de la muerte con niños y adolescentes: guía por edades (Chile)

Hablar de la muerte con niños y adolescentes duele, y a veces asusta: uno quiere protegerlos, pero también necesita ser honesto. No existe una frase perfecta, pero sí hay formas de conversar que dan seguridad, contención y claridad, sin ocultar lo esencial.

Esta guía está pensada para familias en Chile (incluida Santiago) y ofrece orientaciones prácticas según la edad. Si necesitas apoyo para organizar una despedida cuidando a los niños, en Funeraria Carrasco te acompañamos con respeto y cercanía.

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Principios básicos (sirven para cualquier edad)

Antes de ver qué decir según la edad, estas ideas suelen ayudar mucho:

  • Habla con palabras simples y directas. En general, es mejor decir “murió” que “se fue” o “se quedó dormido”, porque los eufemismos confunden y pueden generar miedos (por ejemplo, al sueño o a separarse).
  • Di la verdad con la cantidad justa de información. No hace falta dar detalles que no aportan, pero sí responder con honestidad.
  • Valida emociones. Está bien llorar, estar enojado/a o no querer hablar. “Lo que sientes tiene sentido”.
  • Repite lo que sea necesario. Los niños procesan por etapas y pueden volver a preguntar lo mismo.
  • Mantén rutinas cuando se pueda. Comer, dormir, ir al colegio (con flexibilidad) da seguridad.
  • Evita convertir al niño en “adulto”. Acompañar no es lo mismo que cargarlo con responsabilidades emocionales.

Qué decir según la edad (guía por etapas)

3 a 5 años (preescolar): simple, concreto y breve

A esta edad suelen entender la muerte como algo temporal. Necesitan frases cortas y mucha seguridad.

Puedes decir:

  • “Hoy tengo una noticia triste. [Nombre] murió. Eso significa que su cuerpo dejó de funcionar y no va a volver.”
  • “No es tu culpa. Nada de lo que pensaste o hiciste hizo que esto pasara.”
  • “Vamos a estar contigo y vamos a cuidarte.”

Qué esperar:

  • Preguntas repetidas (“¿cuándo vuelve?”)
  • Cambios en sueño, apetito, más apego o regresiones (por un tiempo)

6 a 9 años (escolar): aparecen dudas y miedos

Empiezan a comprender que la muerte es definitiva, pero pueden tener miedo de que “pase de nuevo” o que alguien más muera pronto.

Puedes decir:

  • “Murió porque estaba muy enfermo/a / por un accidente. Los médicos intentaron ayudar, pero no resultó.”
  • “Si te asustas o te dan pena cosas de la noche, ven a hablar conmigo. No estás solo/a.”
  • “Es normal sentir tristeza, rabia o no sentir nada por momentos.”

Qué ayuda:

  • Permitirles participar en un gesto: una carta, un dibujo, una flor, elegir una foto para recordar.

10 a 13 años (preadolescentes): más conciencia, más intensidad

Pueden vivir el duelo con vergüenza, irritabilidad o cerrándose. Les sirve sentir que se les toma en serio.

Puedes decir:

  • “Puedes preguntarme lo que quieras. Si no sé algo, lo vemos juntos.”
  • “No tienes que ser fuerte todo el tiempo. Puedes estar triste y también seguir con tus cosas.”
  • “Si prefieres hablar con otra persona (un tío, un profe, alguien de confianza), está bien.”

Qué evitar:

  • Forzarlos a hablar “ahora mismo”. A veces se abren caminando, en el auto o haciendo algo juntos.

14 a 18 años (adolescentes): autonomía + apoyo real

Entienden la muerte como un adulto, pero pueden sentirse muy solos o querer llevar el dolor sin mostrarlo.

Puedes decir:

  • “Confío en ti. Si necesitas espacio, lo respetamos, pero no tienes que pasar por esto solo/a.”
  • “¿Qué necesitas hoy: compañía, silencio, salir a caminar, hablar con alguien?”
  • “Si te sientes sobrepasado/a, pedir ayuda también es una forma de ser fuerte.”

Qué ayuda:

  • Mantener límites y cuidado (sueño, alimentación), sin controlar cada emoción.

Frases recomendadas (y frases que conviene evitar)

Frases que suelen ayudar

  • “Lo siento mucho. Estoy aquí contigo.”
  • “No fue tu culpa.”
  • “Está bien llorar / está bien no llorar.”
  • “Podemos recordarlo/a juntos.”
  • “Si tienes preguntas, me las puedes hacer cuando quieras.”

Frases que suelen confundir o hacer daño (aunque tengan buena intención)

  • “No llores” / “Ya pasó”
  • “Tienes que ser fuerte”
  • “Dios se lo llevó porque lo necesitaba” (según la familia puede ser sensible; si se usa, conviene acompañarlo con contención y permitir preguntas)
  • “Se fue de viaje” / “Se quedó dormido”

¿Deben ir al velorio o funeral? Cómo decidir

No hay una regla única. Depende de la edad, la relación con la persona fallecida y cómo esté el niño o adolescente. En muchos casos, participar puede ayudar si se hace con preparación y acompañamiento.

Señales de que puede ser positivo que asista

  • Pregunta y muestra interés por despedirse
  • Quiere “hacer algo” por la persona
  • Se le puede acompañar de forma tranquila y con un adulto disponible para él/ella

Cómo prepararlos (muy importante)

  • Explicar qué verán y qué pasará: “Habrá gente, algunos llorarán, habrá una ceremonia…”
  • Decirles que pueden salir cuando quieran si se sienten incómodos
  • Designar un adulto “de apoyo” que esté pendiente de ellos, para que no recaiga todo en quien está más afectado/a

Alternativas si no quieren o no pueden ir

  • Un gesto en casa: encender una vela, mirar fotos, escribir una carta, plantar una flor, hacer un dibujo o un pequeño altar de recuerdos.

Actividades simples para ayudarles a expresar el duelo (sin obligarlos)

  • Hacer una caja de recuerdos (foto, carta, objeto simbólico)
  • Dibujar “mi recuerdo favorito”
  • Escribir 3 cosas: “lo que extraño”, “lo que agradezco”, “lo que me gustaría decirle”
  • Elegir una canción o frase para recordarlo/a

Señales de alerta: cuándo buscar apoyo profesional

Cada persona vive el duelo distinto. Sin embargo, conviene pedir ayuda si durante varias semanas observas:

  • Tristeza muy intensa que no cede y le impide funcionar
  • Ansiedad fuerte, ataques de pánico o miedo constante a separarse
  • Culpa persistente (“fue por mi culpa”)
  • Aislamiento total o irritabilidad extrema
  • Cambios severos de sueño o alimentación
  • Comentarios sobre no querer vivir o conductas de autolesión

Si aparece alguna de estas señales, buscar apoyo psicológico es un acto de cuidado, no un fracaso.

Acompañamiento en Santiago (24/7)

En Funeraria Carrasco sabemos que despedir a un ser querido no es solo un trámite: es un momento sensible para toda la familia, incluidos los niños. Si necesitas orientación para organizar una despedida con respeto, tiempos claros y contención, estamos disponibles 24/7.

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